La receta de Finlandia para resolver el problema de las personas sin hogar

Los gobiernos de toda Europa están luchando para hacer frente al aumento del número de personas sin hogar… excepto uno. Los expertos dicen que Finlandia casi ha resuelto el problema de las personas que duermen en la calle.

En 1987 se consideraba que había más de 18.000 personas sin hogar, según las estadísticas del Centro de Financiación y Desarrollo de la Vivienda de Finlandia.

En 2016, esa cifra se había reducido a 7.000, la mayoría de las cuales vivían temporalmente con amigos o familiares, en lugar de dormir en las calles.

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Proporcionar vivienda

Parece una solución obvia al problema de la falta de vivienda. Sin embargo, hay un matiz en la política de Finlandia.

En muchos países, a las personas sin hogar no se les suele dar alojamiento hasta que no han resuelto o han recibido tratamiento para los problemas que les llevaron a las calles en primer lugar, ya sean económicos, de salud o de adicción.

Pero Finlandia tiene una iniciativa de “la vivienda primero”, que permite que los que duermen en la calle reciban un alojamiento permanente independientemente de su progreso.

“Cuando se tienen albergues, se puede tener un refugio de la tormenta, pero se necesita un hogar para llevar una vida decente”, dijo a Euronews Juha Kaakinen, director ejecutivo de la Fundación Y.

“Necesitas tener una vivienda, es tu derecho humano básico y luego puedes empezar a resolver los problemas con la ayuda de profesionales si es necesario”.

 

Deshacerse de los albergues para personas sin hogar

Finlandia ha aumentado masivamente su parque de viviendas – algunas de ellas subvencionadas- para ayudar a sacar a la gente de las calles.

Esto ha coincidido con una enorme reducción del número de albergues temporales para personas sin hogar.

En 2008, Helsinki contaba con 558 albergues y refugios. En 2016, sólo había 52. En el mismo período, el número de viviendas subvencionadas y de apartamentos de alquiler independientes en la capital de Finlandia ha pasado de 2.585 a 3.742.

“El alojamiento se ha vuelto bastante caro”, dijo Freek Spinnewijn, director de la Federación Europea de Organizaciones Nacionales que Trabajan con los Sin Techo (FEANTSA). “La gente tiende a pensar que el albergue está falto de personal y por lo tanto es barato. Pero si estás en un centro de acogida, es más probable que estés en contacto con los servicios penitenciarios, la policía y la justicia”.

“Si están en un refugio acumularán problemas de salud y luego esperarán hasta que sea insoportable y terminarán en hospitales de emergencia o en atención psiquiátrica de emergencia, lo cual es muy costoso”.

“Es posible que estos servicios no quieran dar de alta a la gente porque saben que la están dando de alta en la calle. Así que prolongan, artificialmente, su estancia en servicios muy costosos. Por lo que si se toman todos los costos en conjunto – ciertamente en los países con sistemas de refugio de alta calidad – proporcionar vivienda con apoyo a través del enfoque de vivienda primero es el mismo costo, sino más barato”.

 

Al final, ¿qué le cuesta más al Estado?

“Es difícil hacer un análisis de coste-beneficio, pero si hablas con la gente en Finlandia te dirán que con el tiempo no es más caro”, dijo Spinnewijn. “Pero se necesita una inversión adicional para hacer la transición de los albergues a la vivienda”.

“Diría que algunos resultados muestran que cuando una persona sin hogar obtiene una vivienda adecuada con ayuda, el ahorro de costes para la sociedad es de 15.000 euros por persona al año”, añadió Kaakinen, cuya fundación ha trabajado con ciudades finlandesas para hacer frente a este problema.

“Todos los que investigan un poco saben que se puede hacer. No es una cuestión de dinero porque ahorra dinero para la sociedad. No es demasiado caro. Así que es difícil para mí entenderlo”.

 

Obtener el apoyo a largo plazo del gobierno

Kaakinen dijo que conseguir el apoyo general para hacer algo con respecto a la falta de vivienda era una razón clave para el éxito de Finlandia.

“Ha habido un amplio consenso político”, dijo. “No queremos dejar a nadie fuera de la sociedad. Finlandia es un país pequeño, así que necesitamos que todos se involucren en la sociedad.”

El país empezó a tomar en serio la lucha contra que las personas duerman en la calle en 2008 e incluso los cambios de gobierno no los han desviado del camino.

“Lo principal para mí es la falta de alianzas”, añadió Kaakinen. “En Finlandia, ha sido un esfuerzo nacional: los ministerios del estado, las grandes ciudades y las ONG han trabajado juntos”.

“Esto es algo que parece faltar en muchos otros países”.